I.
AL MEJOR SERVICIO DEL REY: PAJES Y MENINOS.
1)
Introducción: prestigio y protocolo.2)
La cultura y formación. Renacimiento hasta el
Barroco: los Estudios de la Villa, el
Colegio de los Franciscanos y el Colegio Imperial de los Jesuitas.
3)
Una carrera cortesana: De pajes a meninos.
1)
Introducción: prestigio y protocolo.
El protocolo
es un lenguaje no verbal que sitúa a cada uno de los cortesanos en el lugar y
la actitud correspondiente en relación con el rey y a los demás cortesanos.
De esta manera incide en la estampa que los demás tienen del mismo y
del lugar que ocupa entre los demás mortales a la vez del sitio que te define.
Para realizar una parte de este protocolo se hacen extremadamente
necesarios los pajes que servirían en las cuestiones más mínimas, a los nobles
encargados del aparato aristócrata y a la monarquía.
Para componer este cuerpo se requirió a los hijos de la nobleza que
recibirían una educación selecta, primero en los Estudios de la villa
En castilla hubo varios sistemas de ceremonial más o menos rígidos.
En el siglo XVI se tomó un sistema protocolario conocido como Etiqueta
Borgoñona. Se puso en práctica durante una comida ofrecida al futuro Felipe II
en Valladolid en 1554.
Hasta entonces se imponía el modelo mucho más serio y estirado: el
protocolo castellano, vigente desde la Edad Media.
Hasta mediados del siglo XVI se mantuvo la etiqueta castellana, que
resultaba muy pesada y demasiado austera.
La sociedad había cambiado, en formas y en mentalidad por lo que se
hacía imprescindible una reforma profunda.
Combinar ambas etiquetas y contentar a todos los cortesanos
consiguiendo que no se mataran, fue una labor de encaje de bolillos pero,
despacio y por partidas, se consiguió.
Muchas cosas se modificaron, entre otras el funcionamiento de la Corte
y sus tareas las cuales debían ser más rápidas, y eficaces y mucho más
impactantes al exterior.
¿Porqué se decidió Carlos v por este sistema?
El Emperador se había criado en Gante donde también había nacido y no
le eran extrañas ciertas actitudes. A la vez este sistema tenía algo de
medieval cuya mentalidad conservaba en gran medida el propio César. Igualmente vivía
en Castilla el príncipe Felipe, hijo del anterior, que pasaría a ser rey como
sucesor suyo.
Después de muchos ensayos, modificaciones, consultas de todo tipo se
seleccionó una cena en el Valladolid de 1554 para poner en funcionamiento la
etiqueta Borgoñona. Mas ligera que la anterior a pesar de haber aumentado
considerablemente el número de asistentes, se tomó la regla Borgoñona definitivamente
como de mayor elegancia, espectacularidad y boato, mucho más de satisfacer las
vanidades de los envidiosos Condes, Duques, Marqueses y un montón de ilustres,
postineros y presuntuosos, en los actos, discursos, juramentos, agasajos y
festejos tan frecuente en esos tiempos.
La celebración de Valladolid fue un éxito.
- El banquete de Valladolid fue un éxito.
- Hubo comentarios hacia las nuevas formas más vistosas y alegres.
Para completar la grandiosidad de este ceremonial se hacia
imprescindible la incorporación al servicio de la Corte, de un buen número de
servidores que acometieran las nuevas tareas que surgieron de la reforma del
sistema medieval anterior.
2) 2 La cultura y formación. Renacimiento hasta el
Barroco: los Estudios de la Villa, el
Colegio de los Franciscanos y el Colegio Imperial de los Jesuitas.
Pero ¿Qué era es un paje? ¿y un escudero?
Es un joven perteneciente a la más alta aristocracia que resulta
seleccionado para el servicio real para lo que se integraban a través de la Casa
de los pajes en el Alcázar. A partir de aquí recibían una formación específica
que les llevaría a ocupar los más selectos puestos en la Administración y en
los países más lejanos del mundo.
Los nobles también lucían una Corte en miniatura y tenían sus pajes que
debían se hidalgos como poco y tener una misma formación.
Con los escuderos sucedía lo mismo.
El escudero se ocupaba del estado del escudo.
Acompañaban al noble o al rey para llevar su escudo cuando no había guerra ni batalla alguna y les ayudaban en los campos de batalla, proporcionándoles armas y aperos de guerra cuando estos se rompían o los arrebataba el enemigo. También ayudaban a transportar a los heridos y en las curas con el físico.
Tanto unos como otros surgieron en la Edad Media y tuvieron pocos
cambios. Solo lo hicieron cuando la Corte lo precisó, bien por necesidades, por
crecimiento o modernización de esta.
Ingresaban alrededor de los 10-11 años y cambiaban de puesto hacía los
14 para ocupar los cargos que les fueran asignados a través de sus tutores, ya
fuera de escudero o a continuar su formación en el Colegio Imperial los más
nobles o los más aplicados.
Hay que decir que solo se admitían varones pues, como ya sabemos todos,
la poquísima educación que recibían las mujeres se impartía en casa y se
limitaba, salvo escasas excepciones, a las labores domésticas y, muy de vez en
vez, a leer, escribir y las cuatro reglas de la aritmética.
Alguna mujer superó estas condiciones y aprendió latín, a tocar algún
instrumento o a escribir algún verso.
Los pajes se integraron con facilidad tanto en la Casa, como en los
Estudios de la Villa el Colegio Imperial pero hubo un problema relacionado con
el status pues en los Estudios de la Villa se admitía a todo tipo de personas,
desde pecheros, fabricantes, comerciantes,… hasta muchachos de la calle si era
menester por lo que algunos nobles se sintieron menospreciados y sacaron a sus
hijos para matricularlos en el Colegio franciscano que tenía el acceso
restringido.
los Estudios de la Villa. Algo más abajo vivía
don Nicolás de Perttusatto con su hermano Pedro, marchante de Arte.
Nicolás era asistente de la Reina Mariana de Austria.
Con los cambios sociales sobrevenidos, la necesidad de adquirir una
mínima cultura por lo que se fundaron varios
colegios, regidos por cura o por
prelados que impartían clases de gramática y/o matemáticas.
× Los
estudios de la Villa y el Colegio franciscano.
Así aparecen otros institutos o seminarios de más o menos fortuna
didáctica.
A inicios del XVII el rey Felipe IV mandó cerrarlos y ordenó que, junto
con el Estudio de la Villa, se integraran en el Colegio Imperial de los
jesuitas cuyas enseñanzas estaban más a la costumbre europea.
- San Francisco, gran Basílica, pertenecía a San Fco de Asís. Fue derribada
- y reedificada en el siglo XVII,
Fundado por Alfonso XI en 1348 y dotado por Isabel la Católica junto a
su hija Juana, terminó su gloriosa existencia en 1619.
Los Estudios y los Franciscanos cerraron. Los plebeyos marcharon a
otros institutos con más o menos fortuna para luego partir a Salamanca a
concluir su formación.
Los mejor situados socialmente se instalaron en el resplandeciente
Colegio Imperial de la Calle Toledo.
Aquí termina la enseñanza municipal que dará paso a otra bien
diferenciada y de corte elitista.
× El
Colegio Imperial de los Jesuitas.
Desde tiempo atrás, tanto Carlos V como Felipe II habían meditado sobre
la situación socio-cultural del Reino, concluyendo que resultaba muy
medievalizante todavía, mientras que, otros reinos de Europa mantenían un nivel
más algo.
Juntar en los Estudios de la Villa a zagales pecheros con los retoños
más pimpantes de la incipiente burguesía
con los hijuelos, supuestamente, mejor dotados de la alta nobleza,
recibiendo idéntica formación con lo que no podría distinguirse unos de otros,
producía unos resultados ineficaces pues no podían distinguirse unos de otros
en cuanto a habilidades.
Para mejorar la situación y dado que ambos reyes conocían a la compañía
de San Ignacio de Loyola y consideraban su pedagogía superior a los Estudios,
decidieron clausurar estos y, tras unas charlas con la dicha Compañía, levantar
un colegio de corte elitista con una
enseñanza distinguida que incluyera las más modernas materias:
matemáticas, astronomía, geografía, literatura, baile o danza, latín y griego,
teología, … etc.
No cabe duda alguna que el
proyecto debería haberse organizado antes, pero las tareas de la Corte y las
guerras europeas lo habían impedido. Es bien cierto que hubo conversaciones con
los jesuitas que ya estaban viviendo en la Corte de los Avis en Portugal, por
parte de miembros destacados de la Administración Real de los Austria, que
desarrollarían posteriormente tan ambicioso proyecto.
Los jesuitas se introducen en España por medio de la Casa de la
Princesa María Manuela de Avis que habría de casarse con el propio Felipe II.
1)
Una carrera cortesana: De pajes a meninos.
No hay que confundir los
pajes y los lacayos pues estos últimos
encabezaban los desfiles, a lomos de mulas de montar, abriendo paso y llevando
el escudo heráldico o la enseña de aquellos a quienes servían.
Los escuderos, por otro lado, fueron los encargados de llevar el escudo
del aristócrata o el rey cuando no había batalla y caminaban junto al caballo. También
mantenían limpio y brillante el escudo.
En ocasiones peleaban en las batallas, con el permiso de su señor, que
si le había gustado su actuación, los
podían elevar al rango de caballero mediante una ceremonia muy
preparada.
Hay que aclarar una cosa: servir al rey o a un señor de alto rango no
era ofensivo sino una merced.
A veces se dio el caso que varios pajes, escuderos, etc. se habían
peleado porque su Señor era más noble, más valiente, mejor bailarín, … que el
del otro.
A partir del Renacimiento las monarquías adquirieron una mayor
velocidad en su evolución social y las cosas cambiaban con más ágilmente por lo
que había que ir modificando los protocolos con regularidad.
El servicio al rey, la reina y el Príncipe, en cualquiera de las áreas
que componían la corte, no solo requería un conocimiento acreditado del oficio,
era necesario el dominio de unas técnicas de conducta cortesana y la exaltación
de una serie de valores, muy diferentes a los ideales caballerescos propios del
medievo.
Para ello sería precisa la formación en letras, en las buenas
costumbres, en la prudencia política. Eso se aprendía en el Colegio Imperial.
No se sabe cuándo
aparece la figura de los pajes pero ya existían anteriormente, en época del
pobre Príncipe Juan, hijo de Isabel I de Castilla, conocida como la Católica,
que los fija en el discreto número 12 por cada Casa.
Continúan en
período Imperial, variando en cantidad, pero creciendo mucho. Algunas fuentes
los fijan en 1000 lo cual creo un disparate si bien es cierto que fueron
asumiendo los pajes al servicio de otros miembros de las monarquías según
fueran falleciendo sus familiares o reformándose sus Casas.
El Príncipe don Juan, hijo de Isabel al Católica, tuvo pajes y se cuenta con un
libro para su servicio. En la próxima entrada que trata de este personaje, veremos en extenso su
existencia y personalidad.
Cuando los
tiernos nobles infantes ingresan en la Casa de los Pajes, recibían un sueldo,
nada escaso, más unos suculentos gajes.
La Casa de
los pajes la dirigía, al principio, el III Duque de Alba, Don Fernando Álvarez
de Toledo, llamado el Grande.
A ella se
incorporaban los hijos de las élites de los distintos reinos hispanos incluso
de Italia como la prole de los 3 hijos del Duque de Módena y de Catalina-Micaela
que vivía en la Corte madrileña desde pequeños y fueron acogidos por los reyes
tras la muerte de su padre.
Catalina-Micaela envió a dos de sus hijos a que
se criaran en la catolicísima la Corte Castellana a la muerte de su padre.
también se hicieron pajes.
No será
hasta Felipe II que, al establecer la Corte en Madrid en 1561, quiere organizar
el reino de forma más moderna, al estilo de las Cortes europeas.
La puesta en
marcha fue muy costosa y bastante secreta.
Su
funcionamiento se adscribió a la Casa del Rey.
A inicios
del siglo XVII, el Conde Duque fue nombrado Caballerizo Mayor con lo que pasó a
dirigía la Casa de los Pajes acometiendo labores de reforma profunda en su
funcionamiento en base de los cambios sociales que se habían producido y que los
ideales medievales se disipaban como un azucarillo en el agua.
Olivares
nunca paró en sus reforma políticas y sociales.
×EEl antiguo
memorial de fundación que tenía un tufillo medieval muy marcado, fue transformado,
mediante uno de sus memoriales, hacia 1639 incluyendo nuevo modos.
A partir de
ahora los futuros servidores se someterían a una férrea disciplina, muy del
estilo de la Compañía de Jesús, mitad fe, mitad ejército.
Su objetivo
era que los pajes tuvieran una educación práctica y distinguida, haciendo
coincidir esta con el nivel del monarca.
Su esquema de
estudios coincidía con otros programas europeos más innovadores.
Se dividía
en 17 cátedras de estudios mayores, entre otros latines, filosofía,
matemáticas, retórica, danza, esgrima, monta, modales, servicio de mesa, … etc.
Más
adelante, en 1635, aumentó y mejoró el memorial de fundación con una ampliación
que estuvo vigente hasta 1662.
Hacía los 14
años los muchachos dejaban los Estudios de la Villa y entraban al Colegio
Imperial.
Allí se les
daba jubones, zapatos, alzas y camisas, distribuidas por el ayo. Su
alimentación estaba a cargo de la corona y eran servidos por criados.
Cada vez que
salían a la calle lo hacían en grupo y acompañados del ayo o del del capellán
Pedro Fernández de Velasco. Procedentes de
Burgos y pertenecientes a la Casa de Velasco e hijo de Pedro Fernández de
Velasco y de Beatriz Manrique de Lara.
Fue el II conde de Haro, VI condestable
de Castilla y camarero mayor del rey.
Trabajó
como paje de Carlos hasta 1543.
Murió
de la peste en Sevilla y sus restos descansan en la Capilla del Condestable de
Burgos.
Es
obra de los arquitectos Simón y Francisco de Colonia. Las esculturas son de Gil
y diego de Siloé y Felipe Bigarny.
La figura de
los pajes se inicia con Carlos V y eran 6 pasando a ser 24 con el primer
memorial del Conde Duque, pero con el Felipe II se fijaron en mil. Su calidad
social era la de “hijos de caballeros” como mínimo con lo que desaparecían los
hijos de pechero, aunque fueran hidalgos.
Estos
quedaban para otros menesteres que no serían menos importantes como al servicio
de alguna Casa de nobles.
Ha existido
un error grave, por dar las cosas por hechas y sabiendo que era poco coherente,
al decir que los pajes vivían en las caballerizas, sobre los establos. Nada más
herrado pues vivían cerca de las casas de los costiller, junto a los panatier.
La Casa de los pajes
B era un edificio bien diseñado y con todo lo necesario
para el entrenamiento de los muchachos. Con un horario estricto, salían a las Caballerizas A
para ejercitarse en hípica, recurso considerado imprescindible en la época.
Al igual que
estos últimos, tenían el privilegio de entrar en la antecámara del rey.
Junto a los costilleres
servían las comidas, meriendas y cenas, vestidos de uniforme, cuando el monarca iba al campo o salía
de jornada.
En esas
circunstancias utilizaban botas con espuelas.
El oficio de
paje era el primero que ejercerían en su vida que, a partir de aquí,
evolucionaria en otras
tareas.
Al frente de
los pajes se colocaba el ayo al que se
conocía como “el mozo de los pajes”.
Aunque
tenían caballo, y en Castilla o Flandes la cultura de la caballería gozaba de
un gran prestigio, se consideraban de menor categoría social que los pajes, no obstante,
fueran hidalgos.
Tras finalizar su oficio como pajes pasaban a ser meninos.
También desarrollaban estas formas cortesanas los Príncipes, las Reinas y las Infantas, solo que estas dos últimas se servían de Meninas y luego, de Damas,
Estos temas los trataré en la siguiente Entrada.
Bibliografía:
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casas reales en la España de los Austrias” (1548-1701).
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F.J. Marín Perellón y J. Ortega. La
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Imágenes:
ü En
general de INTERNET y libres de carga
ü Planimetría
del Plano de Texeria. 1656.