La costumbre de bañarse en el Madrid de los Austrias
se consideraba cosa de moros.
En época musulmana había en la Villa 2 casa de baños:
uno en la C/ Segovia a la altura de la iglesia de San Pedro y otra en la Puerta
de Valnadú.
Es sabido que, las viviendas en el Antiguo Régimen
carecían de las comodidades de las que disfrutaban las mansiones de los
poderosos aunque estas tampoco tenían baños y si alguna vez deseaban bañarse lo
hacían en la cocina bien caldeada en inverno, con jabón más o menos oloroso perfumado con
lavandas.
Este jabón se consideraba voluptuoso y cercano al
pecado.
Las autoridades religiosas consideraban que, si uno
olía bien, malo, malo ,…
También se consideraba que era cosa de judíos pues
estos se lavaban concienzudamente antes de Shabbat.

Cubo de madera del siglo XVIII
Las casuchas campesinas se conformaban con una cuba de
madera con agua más o menos caliente y un trapo para restregar la piel hasta
que saliese la mugre o se cayera el pellejo a girones.
En lugares prósperos, los Ayuntamientos colocaban una
pila en la que, por turnos y fechas se bañaban los lugareños. Hacía falta
infraestructura pues era necesaria limpieza y organización para cubrir el lugar
de miradas indiscretas.
Así ocurría en Trujillo, Cáceres, donde fuera de época
de siembra o recogida, los aldeanos y aldeanas la lavaban ¡¡mensualmente!!
En un tercer caso debían ir al río.
Aquí ya dependía de la corriente y la temperatura.
En el siglo XVII todas las ciudades europeas de cierto
rango tenían baños públicos donde solazarse.
En 1628 un tal Diego de la Puente, procedente de
Milán, solicitó permiso al concejo para instalar unos baños en Majêrit.
Estos serían públicos y estarían atendidos por
personal especializado.
No se trataba de una cuestión de higiene, a la que los hispanos tenían cierta aversión, sino algo para
el solaz y la salud de los villanos que podría curar afecciones de la piel, tan
comunes, o nerviosas, también frecuentes.
No era extraño que, las personas de estos siglos, no
se asearan casi nunca y todo tipo de bichos corrieran alegremente a cientos por
todo su cuerpo, provocando tremendas afecciones cutáneas incluso contagiando
todo tipo de males, pústulas y ronchas
El baño con agua
caliente, hierbas y un poquito de jabón (grasa y un poco de arcilla), resultaba
definitivo en el futuro de dichos animalejos, acababan flotando muertitos en el
agua.
Por otro lado, el concejo resultaba extremadamente
diligente con la limpieza del local (que nadie se sorprenda: Madrid era una
ciudad bastante cuidada para la época) y lo revisaba mensualmente cuidándose de
que se cumplieran las normas y se cuidara la higiene.
Pero el señor de la Puente era más ambicioso y deseaba
incluir baños femeninos en su local ya que sabía que serían unas buenas
clientas.
Solicitó
al concejo un permiso para ampliar la actividad construyendo unos baños para
las damas.
Mandó un informe detallado al Ayuntamiento diciendo que era el mejor remedio para el mal de melancolía
y de los nervios tan frecuentes en las señoras, para los que se aconsejaban las
lavandas en agua caliente.
El Consistorio estudió y estudió la propuesta, mandó
una inspección al edificio de la calle Jardines, pidió informes a eminentes
galenos y a la Iglesia Católica y tras cerciorarse de que las bañeras
ocupaban cuartos individuales y que el personal, sea tanto masculino como
femenino, esté aseado y fuera suficiente,
emitió un informe favorable en agosto de 1628 con lo que se le concedió permiso
por una vida.
El Ayuntamiento decidió que vale pero que las mujeres
fueran lunes, miércoles y viernes y con informe médico por escrito que lo
aconsejase, sino ¿para que necesitaban un baño?

Situación de los Baños del Cura en la C/ Jardines, conocida en 1628 como Angosta de San Bernardo.
En agosto de1629 las damas podían remojarse a su
antojo.
Al fallecer D. Diego de la Puente el Ayuntamiento
quiso derogar el permiso pero los herederos del milanés se negaron pues el
negocio, sin competencia, era bien lucrativo.
El concejo respondió que ni hablar y que lo cerraran a
lo que los dichos herederos no hicieron ni caso de manera que, tan pimpante
siguió abierto hasta el siglo XIX en que, dado el pésimo estado del edificio,
que se caía a trozos, hubo de ser demolido para hacer otros baños, más acordes
con el tiempo y menos ruinosos.Pero cuando llevaba el verano los baños
bajo techo se acababan.
La gente, en vista del terrible calor ce
los meses veraniegos, se dirigían al río para tomar un baño supuestamente
refrescante.
Lo hacían en tropelio y a la carrera para
coger sitio. Luego cavaban una pozas en el agua o más bien en el lodo porque en
el estío el pobre Manzanares (antes Guadarrama) bajaba seco a más no poder y
era un lodazal en los lugares menos sedientos.
Todos los mejritanos, sin distinción de
clase social, se lanzaban a macerarse en las aguas calentorras.
Las señoras colocaban unos biombos de tela
y allí se remojaban en ropas interiores o lo que fuese. Otros ciudadanos menos
pudorosos lo hacían ataviados del triste pellejo en lugares apartados.

Baños del Manzanares en el Puente verde de la la Glorieta de la Florida conocida como lugar del Molino Quemado.
Como Molino Quemado se conocieron dos localizaciones en donde hubo molino de harina con este nombre.
A la muchedumbre acudían vendedores de vino peleón y no peleón y de otras bebidas, guitarristas con sus cantantes y bailarinas, vendedores de pasteles o de fruta,... o lo que quiera que fuese de modo que, al remojón o mejor el pringue de lodo, se incorporaban bailes y cantes que prolongaban la actividad hasta la mañana lo cual me sugiere que estos fueron los inicios del botellón urbano.
No he encontrado mucha más información sobre el tema pero sí me he divertido mucho viendo lo que decían unos y otros.
Espero que os halla gustado y que me perdonéis algún errocillo si no hay (que lo habrá fij) pues este es el primero que hago.
Chao: Carmen Porras Pasamontes.
Bibliografía:
Los baños de Madrid. C. Simón
Palmer. Anales del Instituto de Estudios madrileños. 1986.
Las Casas de Baños de Madrid. F.
Andura Varela. Revista Villa de
Madrid. Nº 78.
Arbitrismo, población e higiene……..
en el siglo XVIII Arroyo Illera , F. 2004.
Guía del Plano de Texeira. Gea
Ortigas, I.
El Molino Quemado de la Florida.
2009. Pablo Guerra-Garcia. Up de Madrid.
Imágenes Internet.
Es sabido que, las viviendas en el Antiguo Régimen carecían de las comodidades de las que disfrutaban las mansiones de los poderosos aunque estas tampoco tenían baños y si alguna vez deseaban bañarse lo hacían en la cocina bien caldeada en inverno, con jabón más o menos oloroso perfumado con lavandas.
| Cubo de madera del siglo XVIII |
En lugares prósperos, los Ayuntamientos colocaban una pila en la que, por turnos y fechas se bañaban los lugareños. Hacía falta infraestructura pues era necesaria limpieza y organización para cubrir el lugar de miradas indiscretas.
En un tercer caso debían ir al río.
| Situación de los Baños del Cura en la C/ Jardines, conocida en 1628 como Angosta de San Bernardo. |
| Baños del Manzanares en el Puente verde de la la Glorieta de la Florida conocida como lugar del Molino Quemado. Como Molino Quemado se conocieron dos localizaciones en donde hubo molino de harina con este nombre. |
Espero que os halla gustado y que me perdonéis algún errocillo si no hay (que lo habrá fij) pues este es el primero que hago.
Chao: Carmen Porras Pasamontes.
Los baños de Madrid. C. Simón
Palmer. Anales del Instituto de Estudios madrileños. 1986.
Las Casas de Baños de Madrid. F. Andura Varela. Revista Villa de
Madrid. Nº 78.
Arbitrismo, población e higiene…….. en el siglo XVIII Arroyo Illera , F. 2004.
Guía del Plano de Texeira. Gea Ortigas, I.
El Molino Quemado de la Florida. 2009. Pablo Guerra-Garcia. Up de Madrid.
Imágenes Internet.
Las Casas de Baños de Madrid. F. Andura Varela. Revista Villa de
Madrid. Nº 78.
Arbitrismo, población e higiene…….. en el siglo XVIII Arroyo Illera , F. 2004.
Guía del Plano de Texeira. Gea Ortigas, I.
El Molino Quemado de la Florida. 2009. Pablo Guerra-Garcia. Up de Madrid.
Imágenes Internet.
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