miércoles, 6 de enero de 2021

ALGUNAS PERSONAS EN LOS ENTERRAMIENTOS EN LA IGLESIA DE SAN JUAN BAUTISTA. (2)


 

  •  El alcázar con la posterior Casa del Tesoro. Cerquita de ella la parroquia 
  • de San Juan Bautista.

ALGUNAS PERSONAS EN LOS ENTERRAMIENTOS EN LA IGLESIA DE SAN JUAN BAUTISTA. (2)

  •   Seguimos con la historia de la pequeña iglesia de San Juan Bautista en Madrid.
  • Localizaré el edificio para aquellos que no conozcan su ubicación.
  • Es una de las diez primeras parroquias que se establecen en la villa medieval, una vez conquistada a los árabes en 1085.

Su estilo es rudimentario, mudéjar está dentro de las pautas del románico tardío. La fachada contiene los símbolos de San Juan Bautista y el interior presenta una sola nave con capillas en la misma, la bóveda y en el presbiterio.

Estaba frente al Alcázar lo que hacía que la frecuentaran gente del Castillo mayrití de cualquier clase.

La iglesita estuvo permanentemente en obra, tanto por fuera como por dentro. 

Siguiendo la arraigada y antihigiénica costumbre de enterrarse dentro de los templos, la parroquia del barrio de Palacio seguía albergando cuerpos de aquellos con ciertas posibilidades económicas para perpetuar su nombre y el de los suyos en las parroquias a las que acudieran como fieles en vida.

Las diez primeras iglesias madrileñas fueron entre muy pequeñas y minúsculas. La proverbial falta de terreno en la Villa y su establecimiento en ella en tiempos en que la población era muy escasa, hacían que no se necesitara un recinto mayor lo cual contribuyó a la imitación del espacio.

Cualquier lugar, por angosto que fuera, era aprovechado para colocar un féretro. Incluso se sepultaban de pie.

No es de extrañar pues había absorbido la feligresía de la parroquia de la Xagra y, luego la de San Gil, incluyendo sus libros sacramentales y otros materiales con lo que desbordaba ampliamente su capacidad.

La cripta rebosaba ataúdes, las capillas debían ampliarse, en la medida de lo posible, constantemente, derribando muros y agrando la nave por donde se podía y es muy probable que el pasillo de la única nave estuviese lleno de laudas en las losas funerarias. 

Las reformas proliferaron, en especial las que se acometieron a fines del XVII en las que se puso suelo nuevo, e levantaron las escaleras del presbiterio para albergar más cadáveres (fines del XVI) debajo por lo que tenía una altura exagerada, según crónicas, y se ampliaron ciertas capillas, se reformó, agrandándose la cabecera y se exhumaron varios sepulcros.

Aún así, ninguna de las muchas ampliaciones resultó suficiente.

Terminó por expandirse por la plaza, pero no sirvió de gran cosa, algunas capillas reventaron los muros para ganar algún metro, convirtiendo el espacio de la plaza en minúsculo, tanto que la capilla del Licenciado Pedro Serrano, literero[1] de Felipe IV, que tenía forma cuadrada y estaba en el lado de la epístola, medía 1´30 m. y rebosaba la fachada con un saliente junto a la torre.

En esta parroquia se enterraron los Luján, los Cuero, los Herrera y los González de Madrid, en una primera generación difunta. Posteriormente lo hicieron gente tan importante como los Fuensalida, una rama de los Osorio de Guzmán, Don Luis Cabrera de Córdoba, doña María Catalina del Viso, Diego de Acedo, Bárbara Askins o Diego de Silva y Velázquez, entre otros.

Especial relevancia supone para mí don Luis Cabrera de Córdoba que vivió en esa colación y se enterró, junto a su esposa Baltasara de Zúñiga, fallecida un año antes, en la bóveda.

Debió estar a la vista sobre y un pedestal.



Dicha bóveda fue levantada en el lado de la Epístola junto al altar mayor bajo la imagen de Nuestra Señora de Gracia, por la madre de Cabrera, María del Águila para que sirviera de enterramiento familiar. Se terminó en 1615 y allí fue depositada Doña María en ese mismo año.

Se colocaron los cadáveres de Don Luis, su esposa Baltasara, su hermano Andrés y su hijo Juan.

Don Luis fue cronista oficial de Felipe II y Felipe III.

Cabrera de Córdoba tuvo una vida ajetreada y desempeñó cargos de especial complejidad para la Corte entre ellos una averiguación por los disturbios de Ávila contra el rey. Redactó un informe que fue muy del gusto de este.

A la llegada de Felipe III al trono fue relegado por los nuevos cortesanos

Aprovechó para escribir su “Historia de Felipe II, rey de España” cuya primera parte se publicaría 1619.  Aprovecha la ocasión para solicitar del rey el puesto de cronista que estaba vacío desde 1615. Le escribe un memorial con la biografía del nuevo Felipe y le entrega la otra que dedicó a su padre.

Aprovecha para anunciar al monarca que tiene la segunda parte de la biografía de Felipe II escrita.

Al rey le gusta lo que escribe Cabrera y le concede el puesto de Cronista Real.

Su estilo es coloquial y sencillo, muy detallado en nombres y lugares. En su libro “Relaciones de las cosas sucedidas en la Corte de España desde 1599 hasta 1614” no se le escapa un solo detalle de lo que sucedía: los embarazos de las damas, el terremoto de Denia, los paseos por la playa, las entradas y salidas de la Corte a las distintas mansiones reales,…etc

Cervantes le conoce pues pertenece a su círculo literario y le halaga en el “Viaje al Parnaso”

Cabrera de Córdoba escribió muchas de las llamadas “relaciones” que se consideran el origen del periodismo. 

San Juan es la primera torre. La de atrás es la de Santiago

Fallece en 1623 en su casa de la C/ Preciados y es enterrado en San Juan.

Otra persona a destacar que terminó sus días mortales en la oscura parroquia de San Juan fue Don Diego de Acedo, conocido como “el Primo”.

Se desconoce la fecha de nacimiento. 

En 1635 entra al servicio Real en la Secretaria de la Cámara y la Estampilla, especie de firma Real. Dicha Secretaría era una variedad de Ministerio de Administraciones públicas.

Sobre su origen caben un montón de suposiciones: que era sobrino de Velázquez, o hijo del Cardenal Infante,… lo cierto es que no se sabe con certeza.

Sin duda se trató de un personaje de prestigio pues es retratado con las herramientas de su trabajo, consultando libros y con un buen sombrero puesto cuestión esta última que se reservaba para la gente al servicio del rey y con gran estimación por su parte.

Por otro lado dejó una gran cantidad de documentación Administrativa perteneciente a la Secretaria.

Hay noticias de que Don Diego fue un gran seductor, rastreador de damas y que tuvo varios líos con señoras de la Corte por lo que fue afrentado por los respectivos maridos, recibiendo varias heridas, bien por disparos de escopeta o por navajas. Incluso Marcos de la Encinilla llegó a matar a su esposa al enterarse de que Acedo tenía un asunto con ella.

Después de este hecho salió disparado a por Don Diego y, por suerte para este último,  había salido a pasear con el rey Felipe IV.

Acedo fue una persona del pueblo, carecía de título nobiliario ni prestigio social alguno, le avalaban sus buenos trabajos administrativos y una gran laboriosidad.

Falleció en 1660 y fue enterrado en San Juan, desconociéndose el lugar de su sepultura.

A la vista de lo dicho anteriormente aprovecho para comentar que, después de hartarme de oír que en la Edad Moderna no había forma de promocionarse socialmente, me fijo en estas personas que si lo lograron y que tampoco era tan raro.

Otras personas consiguieron importantes ascensos sin tener que ser conde, duque, marqués o lo que sea.

Es el caso de Pedro Serrano, Velázquez, María del Viso o Bárbara Askins entre otros.

Nuestro siguiente amigo ostentó el título de Conde.

Cuanto fallece Don Diego de tifus en 1660, y poco después su esposa Juana Pacheco de la misma enfermedad, no han terminado su enterramiento en la iglesia del convento de San Plácido por lo que su amigo Bernardino López de Ayala, VII Conde de Fuensalida les presta un espacio que tenía en la cripta de nuestra pequeña iglesia.

Ambos se conocieron en Palacio ocupando puestos de servicio al rey, Velázquez como Aposentador[2] y Fuensalida como grefier[3].

Tanto es así que, al morir Velázquez, Fuensalida además de cederle su sepultura temporal[4] en la cripta de la iglesia de San Juan y, realiza el inventario de sus bienes, actuando de albacea.

Su hija, Isabel, era dama de la Infanta Margarita y fue retratada en las Meninas como la adolescente morena que hace una reverencia. 


Isabel de Velasco fue hija del segundo matrimonio de Don Bernardina. 
Falleció a los 18 años sobre parto.

Don Bernardino López de Ayala, de Fuensalida falleció en 1664, fecha en la que ya no estaba Don Diego en la cripta de San Juan pues le habían trasladado a su sepultura definitiva en el convento de San Plácido donde permanece hasta la fecha.

Fuensalida fue llevado a la  capilla de San Blas en la Catedral de Toledo poco después.

Queda una tercera parte con las biografías de María Catalina del Viso, Bárbara Astquin o Maribárbola como se conocía y algún otro personaje.

La pobre parroquia sucumbió a la piqueta en el siglo XIX con muy poco cuidado de exhumar los difuntos de su interior ni de hacer un estudio sobre la iglesia y sus personajes.

El característico desinterés durante el siglo XIX, anteriores y posteriores, sobre el Patrimonio Histórico de esta sufrida Villa ha provocado que se desconozca gran parte de su historia.

Los españoles y su afición al cainismo con todo aquel que destaca o trabaja duro por un objetivo, ha dado en el traste con estas personas que deberían se espejo donde mirarse o elementos de identidad para el país.

Queda la primera parte que saldrá en la revista Madrid Histórico próximamente y una tercera que se publicará como ENTRADA en este blog.

 

 

 

 

 

Bibliografía.

§  Paloma Sánchez Portillo. Anales de H. del Arte. UCM: 2012.

§  Biblioteca CervantesVirtual.

§  Callejear Madrid, blogspot.

§  Varia velazqueña. Dir. M. Pita Andrade.

§  Locos, enanos, negros y niños palaciegos. Moreno Villa,. 1939.

§  Corpus velazqueño.

Fundación Meinacelli. 



[1] Literero es la persona que sigue a la litera del rey.

[2] Aposentador es el encargado de buscar hospedaje adecuado a los miembros de la Corte y al propio rey y de mantener las condiciones y distribuir de acuerdo al rengo y protocolo a entre los nobles de servicio del alcázar.

[3] Durante el siglo XVII se encargaba del correcto servicio de mesa del rey. Su obligación era que los platos llegaran adecuadamente a la mesa real.

[4] Era costumbre de la gente más adinerada y con cierto toque de alcurnia, hacerse una tumba modesta en espera de que estuviese terminada la definitiva,  mucho más pomposa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

  Introducción:   Madrid, como ya sabréis, se origina en un punto sobre la terraza del Manzanares allá por el siglo IX, tras la toma del...